Llegó el día en que mi mayor temor se hizo realidad
Y en ese instante dejé de soñar.
Cerré puertas y creé paredes,
Quemé puentes y me escondí.
De pequeña podría describirme como alguien alegre
Cariñosa, dadivosa.
Pero el frío del tiempo endureció mi corazón.
Sólo unos pocos se acercaron
Y con amorosos gestos ganaron mi corazón.
Llegó el día en que pensé: ¿de qué vale un corazón que no sueña?
No estoy siendo justa con los ángeles de mi vida.
Sin darme cuenta y sin querer,
mi falta de sueños pudo quebrar sus alas.
De esta manera,
Llegó el día en que una luz se encendió.
Temblorosa, temerosa, incierta pero segura, imaginé.
Imaginé lo que sería volver a soñar.
Vi como todo cambió mientras todo permanecía igual.
Cobré fuerzas y soñé.
Soñé por mí, soñé para ti.
Soñé porque esa es la fuente de la creatividad
Y ciertamente creo que crear para bien proviene del amor.
Una vez amé soñar,
Hoy, llegó el día de amar mis sueños.
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